1.- La tonada más bonita
2.- Echa la barca al agua
3.- Molo, molondrón
4.- Bailad, mozucas, bailad
5.- Vente conmigo al molino
6.- La luna para salir
7.- La enhorabuena
8.- Boda en la aldea
9.- A la luz del cigarro
10.- Levántate morenita

11.- Gijón del alma

BODA EN LA ALDEA

  El Coro Ronda Altamira de Santander, en éste, su séptimo disco, ha querido  reafirmar una vez más su querencia por las tradiciones de esta tierra.
    Son los tenores primeros quienes han buscado hasta dónde la garganta les ha  permitido, el tono más agudo, solamente comparable en grandeza con el respeto hacia la mujer; a ella, a todas y a cada una de ellas. Los tenores segundos no solo se han sumado a este reconocimiento, sino que han añadido al dúo la indiscutible capacidad de la mujer; de ella, de todas y cada una de ellas. Baritonos y bajos han descendido a las profundidades, emitiendo las notas más graves como un grito cavernoso pleno de rechazo, a quienes en antaño encarcelaron la libertad de sentimientos de la mujer; de ella, de todas y cada una de ellas.
    Nuestro canto expresa la contundente reivindicación de hogaño, y  la rotunda complicidad con el sentir más puro, esencia de la ronda: el amor

¿Y si  no hay amor?
    Entonces no hay noches serenas, ni sueño inundado de sueños, ni amaneceres con respingos. El  invierno va pasando sin olor a leña, presagiando cómo se ausenta la primavera.
Las risas de estío, cuando los trisquidos de los dedos y las sayas marcan al  ábrego el ritmo, hoy, son sólo recuerdos que pintan el ocre silencio de otoño.
    Y del ayer, que sabemos? Que de su madre no solo heredó la belleza y el nombre, sino también la pasión por una de las labores más antiguas de esta tierra.
    Conce, la molinera, al igual que otras mozas de su edad, recibe ilusionada los primeros requiebros del amor,  desconociendo aún, que esperando a su mozuco, pasará alguna noche penosa en el balcón.
LA TONADA MAS BONITA

 

    El chirrido de los frenos del tren anunciando su llegada, el pitido del silbato del jefe de estación alertando de la partida, y el tic tac del grande y vetusto reloj, configuran el tedio diario de la vida en éste apacible rincón.
    Conce no es amiga de la monotonía. No quiere estaciones con parada fija, antes prefiere ir conociendo otros apeaderos.
    Sólo el compás de su corazón le avisará a que tren se ha de subir, como marcar su huella en el camino, o simplemente como  dejarse  llevar, al igual que la barca en el agua que en la noche lleva el viento.
ECHA LA BARCA AL AGUA

 

No siempre el amor es correspondido.
    Pese a su juventud, Conce, empieza a darse cuenta que a veces es ingrato y doloroso. Que aquél que a ella le presenta buena cara, halaga y promete regalarle todas las estrellas del firmamento, la engaña con la Luna;  y aunque el rondador ya no quiere de nochi más ronda, por convencimiento propio, o por el molondron de su padri o su guelu, ella  tampoco quiere definitivamente más juegu.
MOLO,MOLONDRON

 

    Se ha puesto su traje de gala. Sus albarcas del garbanzo y en el rodete las cintas rojas y verdes que comprometen.
Conce, se va a la romería. No está dispuesta a que se junte la pena con el dolor.
¡¡¡A bailar, mozuca, a bailar!!!
BAILAD, MOZUCAS, BAILAD

 

    Pícaro molinero, ¿qué le dijiste a la molinera, que está tan triste?
    No está triste por mi. Le he pedido que venga conmigo al molino y sea mi molinera; pero Conce, suspira por amores que ya tenía y se quedan en el aire.......
VENTE CONMIGO AL MOLINO

 

    Te pedí que me llevaras al baile, y me llevaste a la bolera; me prometiste que ganarías la partida y la perdiste por bola queda; y aún así, te estuve esperando en Torrelavega la tarde entera.
    Cómo voy a creerte cuando me dices que por San Juan nos casaremos?
    Conce, resignada, admite haberse perdido en el laberinto del amor, por ello no es difícil de entender que se despida echando la llave al corazón y al alma.
LA LUNA PARA SALIR

 

Nada es verdad o mentira todo depende del cristal con qué se mira.
    Los cantos que a la noche engalanan con sinceros deseos de buena esperanza, en esta ocasión se visten con manto gris de incertidumbre.
    Conce sabe que los recuerdos no la dejarán dormir. Se hará tantas preguntas...., aún a sabiendas que no hallará  respuesta alguna. Cómo ella que tanto amó, no fue correspondida?  Está obligada, y no entiende, porque en la mañana debe dar su "Si", cuando su boca está sellada y su corazón enmudecido.
    !!Ojalá nuestra ronda sirva para devolver a la noche su color y a ti, Conce, el sosiego!!
LA ENHORABUENA

 

    ¡¡¡Vivan, vivan los novios!!! ¡¡¡Vivan!!!, parece decir el repicar de las campanas junto al coro de la mocedad y de las pandereteras.
    Para todos ellos una fiesta que les reportará unas monedas, ajenos al sentir de Conce, en que los gritos de júbilo, más bien, en sus oídos suenan a redoble.

¡¡¡Mírate Conce, lo guapa que vas!!!
    Claro que el novio es machucho, pero también es verdad que te quiere mucho. Quizás con él no descubras ni sientas la pasión, pero Conce....., la pasión para ti y para todos, de la mano del tiempo, va buscando el espacio de plácida convivencia. En ese espacio se puede crear ilusiones, esperanzas, y alegrías; y por supuesto, a la vez, sin renunciar al derecho de tu libertad como mujer, de todas y cada una de ellas.
BODA EN LA ALDEA

 

¡¡¡Adiós doña Concha!!!
    Qué dichoso se le ve a don Felipe mientras nos cuenta: ¡Ya no volveré al molino a robar corazones que la molinera me robó el mío!. ¡¡¡Buen viaje!!!!  ¡¡¡Que sean muy felices!!!

            Levántate morenita,
            levántate resalada
            que tú sí eres
            el lucero
            de la mañana;

y cuando las olas del mar te despierten  en esa villa marinera, acuérdate que nosotros nunca, nunca, nunca, nos olvidaremos de ti, Conce, la molinera, ni de tu BODA EN LA ALDEA.

 

A LA LUZ DEL CIGARRO

LEVÁNTATE MORENITA

GIJÓN DEL ALMA