QUINTO DISCO (2011): "CANCIONERO CÁNTABRO DE LA TRADICIÓN POPULAR VOL.2: RONDA Y ROMERÍA"
    Constituye todo un reto y un honor, que enorgullece a todos sus componentes, el hecho de atreverse a grabar este quinto CD a la modesta agrupación Coro Ronda Altamira de Santander. Agrupación modesta en sus orígenes, modesta en su trayectoria (no exenta de logros muy destacables) y modesta también en su realidad actual, pero grande en sus afanes, inquietudes y proyectos, que han de verse coronados por el éxito. Cuenta para ello con el caudal inmenso del entusiasmo, el potencial del esfuerzo de una treintena de voces recias de hombres maduros con la inyección significativa de algunas prometedoras personalidades jóvenes, que inician la necesaria renovación; pero, sobre todo, cuenta con el torrente incontenible del valor y el arrojo decidido de su joven director actual, José Ramón Ibáñez Casares.

 

    Por otra parte, es obligado también, hacer constar que este grupo ha tenido la suerte de haber podido contar en su dilatada historia artística, que culmina los treinta años de andadura, con la fecunda labor de tres excelentes directores: José María Campos Chico, que le puso en marcha, dirigió sus primeros pasos y que dejó su sitio, sin ruido, al siguiente, fiel a su coherencia. Le sucedió en el cargo José Miguel Lamalfa Díaz, de imborrable memoria e impagable servicio a la entidad por tan prolongado tiempo, desde el año 1984 hasta 2007, dejándonos huérfanos y desorientados, pero con una semilla muy profunda. Tras algunos contratiempos, vacilaciones y pasos equivocados, se fue abriendo paso con decisión y autoridad del esfuerzo personal, la labor del discípulo más aventajado del añorado maestro.

    Así, se está logrando, a base de paciencia y trabajo sacrificado encomiable, lo que, de otro modo, nunca se hubiera logrado con tan escasos medios en esta dura época de crisis. Que esta bella realidad haya resurgido de sus cenizas y que esté de nuevo en la órbita de la estimación y amplio aprecio del público y de los directores de los mejores Coros de Cantabria llena de satisfacción y augura amplias perspectivas de un prometedor porvenir. Pertenecer hoy al Coro Ronda Altamira es para muchos de sus componentes todo un honor y un timbre de gloria. Formar parte, con modestia, de una de sus cuatro cuerdas es algo de lo que se sienten muy satisfechos.

    Grabar un disco siempre ha constituido un hito inolvidable para cualquier artista individual o grupo artístico. Cuando esta efemérides acontece a una agrupación de hombres, ayuna de estudios y formación musical, que no dispone de más patrimonio que sus propias voces, su oído musical y unas inmensas ganas de cantar en grupo y, hasta a varias voces, el hito es casi inimaginable. Alguien muy entendido dijo con autoridad Siempre he pensado que la verdadera riqueza folklórica de esta región está en la voz, que es el principal instrumento (Francisco San José). Si añadimos, además, que se pretende deleitar a un público exigente con tonadas cargadas de historia, de inspiración y elaboración popular inconfundible –los aires de nuestra tierra- y todo ello bajo la mano y la inspiración de un joven compañero, formado al calor de la misma agrupación, resulta algo que raya lo increíble. Si encima se es capaz de lograr que el pueblo sencillo, crítico exigente como pocos, exulte de emoción al verse aludido y reflejado con la letra y la armonía de las conjuntadas voces, es como para brincar de satisfacción.

    Ello obliga al compromiso personal de ofrecer todo lo mejor de que se es capaz, superando personalismos estériles y afán de protagonismos no requeridos, para que brille nítida la armonía del conjunto. Quien más dotado se considere, que ofrezca generosamente su riqueza para bien del conjunto anónimo, sin despreciar a nadie.

    El Coro Ronda Altamira ha ido esparciendo los ecos de sus tonadas a lo largo y ancho de nuestra hermosa región y fuera de sus fronteras, por escenarios, plazas y calles.

    A la vez que iba ofreciendo, en vivo y a capella, el timbre de sus recias voces, interpretando tonadas y canciones de nuestra tierruca, ha ido dejando para disfrute personal y para la posteridad el fruto de su trabajo en cuatro específicas grabaciones:

1.      Canciones Cántabras (Año 1990)

2.      Salve Marinera y Navidad en Cantabria (Año 1998)

3.      Cancionero Cántabro de la Tradición Popular Vol.I: Marzas (Año 2000)

4.      Ronda a la Mar (Año 2002)

    Todas ellas debidas a la coordinación, dirección e intenso trabajo de José Miguel Lamalfa Díaz.

    Llega ahora el turno al más aplicado y experto aunque joven, discípulo desde los años de alumno en el I.E.S Alberto Pico de Santander y su incorporación temprana al Coro Ronda Altamira, que ha bebido con avidez las oportunas enseñanzas de su maestro. Nos ofrece en esta fecha redonda de la andadura del coro, el fruto maduro de su esfuerzo y encomiable entusiasmo en la grabación esmerada del 5º CD: “Cancionero Cántabro de la Tradición Popular Vol.II: Ronda y Romería”.

    Se recogen en él, bien seleccionadas, estructuradas y fielmente interpretadas, bajo su sabia dirección, un elenco de tonadas tradicionales, que el grupo viene interpretando habitualmente, y un reducido número de canciones incorporadas últimamente por la agrupación a su repertorio y que ya han utilizado y utilizan asiduamente otros grupos folklóricos. El Coro Ronda Altamira se siente, una vez más, halagado de servir de fuente de inspiración, de estímulo y acicate para que nuestro patrimonio cultural cantado llegue al sencillo y culto pueblo cántabro y perviva para disfrute de las generaciones futuras.

    De cada una de las tonadas y piezas grabadas es obligado decir unas breves palabras que contribuyan al sosegado y fecundo solaz con las mismas, sin pretender que sean elaboradas prescripciones técnicas, por no sentirnos capacitados para ello. Consisten únicamente en modestas sugerencias, nacidas de la afición sensible que, simplemente, pretenden guiar, motivando y estimulando, la eficaz audición de este nuestro rico patrimonio.

LAS 11 CANCIONES UNA A UNA

1.          A la orillita del río. Alfonso Ruíz Martínez.

2.      Eres alta y delgada. Ramón Sáez de Adana.

3.      Mi tierruca. Jesús González Bedoya.

4.      Sállame bien tus panojos. José (Pepín) del Río Gatóo.

5.      ¡Ay qué bien te está!. José (Pepín) del Río Gatóo.

6.      La noche de San Juan. Tabernero. Ramón Sáez de Adana.

7.      Los que rondan son los mozos. Popular.

8.      Como quieres que el sol salga. Popular.

9.      Arriba los gananciosos. Hermanos Cianca.

10.   Los mozos de Brañosera. Popular.

   ¡Virgen de la Luz bendita!. Rafael Gutiérrez Barreda y José María Campos Chico.

 

1.      A la orillita del río. Alfonso Ruíz Martínez.

Algún día por verte suspiros daba y ahora por no verte vuelvo la cara.

 ¿Quién no ha escuchado la suave armonía de esta canción popular cántabra, debida a la maestría de nuestro compositor Alfonso Ruíz Martínez? Solo ella bastaría para inmortalizar a este maestro pejino que acertó como pocos en captar el acervo cultural de su inmediato entorno con paciente labor recopiladora, recurriendo a la tradición oral mantenida viva en los hombres ribereños y en los pescadores de la rica vida musical laredana. Nada resulta tan gratificante como interpretar y ofrecer al pueblo aquellas composiciones que han salido del mismo y han logrado inspirar a los compositores que se las devuelven transformadas en el arte que refleja fielmente su sentir.

La canción recoge la queja dolorida de un amor, en otro tiempo rumoroso y dulce, ahora un tanto enfriado por el tiempo y el descuido rutinario, que ya no inspira en la enamorada el fervor en el trabajo cotidiano de lavar el pañuelo de seda del marido desatento.

 

1.      Eres alta y delgada. Ramón Sáez de Adana.

… bendita sea la rama que al tronco sale.

Desde tiempo inmemorial se viene interpretando esta tradicional pieza musical en nuestra región. Es tan popular que parece arrancada del mismo pueblo bajo, como algo connatural al mismo. Es mérito de su autor el haber sabido inspirarse en el acervo cultural de este pueblo nuestro hasta llegar a fundirse con él y ofrecernos una tonada perfectamente elaborada con sencilla letra popular y su música no exenta de sonoridad y armonía de acordes encomiables.

Era obligado plasmar para disfrute y pervivencia futura en homenaje al inmortal maestro, D. Ramón Sáez Alonso, nacido en Adana (Álava), que dirigió, por oposición, la Banda Municipal de Castro Urdiales, donde creó una escuela gratuita de música en el teatro de la villa, contando entre sus alumnos con, el luego insigne, Ataulfo Argenta. En 1921 se trasladó a Santander para ocupar el cargo de Director de la Banda Municipal, cubriendo la vacante que dejó Mario Bretón. Fue declarado por la corporación municipal Hijo Adoptivo de la Ciudad.

 

1.      Mi tierruca. Jesús González Bedoya.

…quiero cantarle a mi tierruca.

 

Añoranzas de la vida infantil laboriosa, sueño permanente del emigrante lebaniego de todos los tiempos. Este ha sido su sino hasta el día de hoy.

La incomparable comarca de la bella Cantabria profunda, la Liébana ancestral y casi mítica, patria chica del inmortal Jesús de Monasterio, tan rica en tradiciones y leyendas, estaba ayuna de tonadas populares impresas que difundieran la importancia real de su esencia laboriosa, cultural y artística. Ya cuenta, desde ahora, gracias al cantautor lebaniego, digno de mayor atención, Jesús González Bedoya, con su tonada entrañable para hacer sentir la emoción contenida de la nostalgia de una niñez pastoril, desde la lejanía o a la vuelta añorada de una obligada y dolorida ausencia: Le cantaré a mi niñez cuando yo hice de pastor… …perdí la paz aldeana, perdí la fiel compañía de una gente campechana, mi Liébana que quería.

 

1.     Sállame bien tus panojos. José del Río Gatóo (Pepín del Río).

…salladora, salladora, sállame bien tus panojos, que a la orilla del camino les divisan muchos ojos.

Un día arroyuco manabas claro y los contratiempos te han enturbiado.

 

Ensalada de tonadas con aire popular de nuestra tierruca, que entrelaza motivos folklóricos diversos el experto “D. José del Río, popularmente conocido como Pepín del Río, que en 1942 fundó el Coro Ronda Garcilaso con el propósito de rescatar y difundir el folklore musical de Cantabria”, permaneciendo al frente del mismo 42 años. “Tanto por su calidad humana como por sus logros artísticos el Ayuntamiento de Torrelavega le dedicó una calle y le honró con el título de hijo predilecto”.

El Coro Ronda Altamira quiere dejar constancia de aprecio y valoración, rindiéndole el merecido homenaje al grabar dos de sus composiciones. En esta se hace alusión expresa a la humilde tarea de sallar el maíz por parte de la mujer campesina, que tanto sabe de arrimar el hombro en las tareas duras del laboreo ganadero y labrador. Eso sí, sin dejar de evocar la alegre perspectiva de las fiestas patronales del entorno.

 

1.      ¡Ay qué bien te está!. José del Río Gatóo (Pepín del Río).

...en Puente Agüero he sembrado hierbabuena, nace el romero.

Qué bien parecen las Ilces mirándolas para arriba, hay un clavel a la entrada y un geranio a la salida, tan pequeñita y tener amores…

 

“Un ritmo picado, imaginario, de pandereta, marca el aire de esta canción, engarzando como en un rosario, tonadas que forman un precioso mosaico de nuestra geografía regional. En ella Puente Agüero besa al mar, y las Ilces en lo más alto de nuestras montañas, nos acercan al cielo, haciendo canción el paisaje. El ambiente ya se ha creado. La queja dolida de la enamorada, deja oir su sollozo en cualquier rincón callado de la Alameda de Santander, transformando la alegría de fiesta, en sentimiento de triste desengaño.

 

La versión de la canción se basa en la composición que de un conjunto de tonadas hiciera Pepín del Río. Con ella el Coro Ronda Altamira le manifiesta su reconocimiento.”

(José Miguel Lamalfa Díaz)

 

El solo corre a cargo de Adolfo Rodríguez Martínez.

 

1.      La noche de San Juan. Ramón Sáez de Adana.

A coger el trebolé, el trebolé, el trebolé; a coger el trebolé la noche de San Juan.

 

El maestro Sáez de Adana nos proporciona de nuevo otra popular pieza artística, que es tan tradicional que nuestro grupo se arranca con ella espontáneamente en cualquier lugar público “demandando, como pago, un vaso de buen vino”, como hacía, en la Alta Edad Media, aquel mester de clerecía llamado Gonzalo de Berceo.

La utilización frecuente y fácil hace de sus creaciones tan populares la expresión artística de su autor con cadencias sabiamente armonizadas. Tanto que pueden causar la impresión de que puedan carecer de valor artístico, siendo precisamente éste el sello indeleble de su acreditación. ¡Bien por el eximio maestro de nuestro inconfundible folklore que, aunque nacido en el cercano País Vasco, supo como pocos sentirse y hacerse cántabro universal.

Sirva esta popular tonada de rendido y sincero homenaje.

 

1.     Los que rondan son los mozos. Popular.

Los que rondan son los mozos… …con una campurriana me tengo de casar yo porque me han dicho mis padres que para amores Campóo.

 

La esencia de esta treintañera agrupación coral está expresamente definida en su mismo nombre “Coro Ronda Altamira” de Santander. Y es que lo suyo es, precisamente, la Ronda, palabra tan cántabra de amplia significación. En este caso sirve para designar el discurrir espontáneo, pero organizado y rítmico, por calles, plazas y rincones de las aldeas festejando y requebrando a las mozas casaderas con sus cantos y jujeos alusivos al amor.

A lo largo del año cualquier ocasión propicia es buena para salir a rondar, pero hay fechas, como la de la Noche de San Juan, La Noche de Marzas y otras, que eran de obligado cumplimiento. Algunas de estas tradiciones han sido rescatadas o implantadas para la ciudad de Santander por nuestra agrupación. De ahí que la mayoría de su repertorio lo ocupen las canciones de ronda y romería, muchas de ellas sin autor conocido, como la que se inicia con la expresión “los que rondan son los mozos”, que brotó del mismo pueblo anónimo y las incorporó a su propio acervo cultural sin importarle demasiado su autoría. Lo que importa es el hecho de la ronda y que nunca falte en nuestras calles, porque el amor nunca muere. Hay comarcas, como Liébana y Campóo, que han sido y seguirán siendo señeras en el Canto de Ronda, tal vez porque “para amores Campóo”.

Una tonada auténtica de ronda anclada en la tradición más conservadora de costumbres moralizantes que encajaban bien en épocas ya no tan cercanas.

 

1.      Cómo quieres que el sol salga. Popular.

¿Cómo quieres que vaya de noche a verte si el perro de tu padre sale a morderme?

Si  estás a la puerta cierras, si estás al balcón te escondes, ¿Qué te ha hecho mi corazón que tan mal le correspondes?

 

“Esta composición del más puro estilo de ronda en sus comienzos, se abre y concluye con dos canciones que Sixto Córdova y Oña recogió en su Libro Tercero, sección “Cantos de Romería” […]. Con esta versión responde nuestro grupo a la interpretación que de éstas canciones ha conservado la transmisión de la canción popular, en un intento de aproximar tonadas de rincones y valles diferentes, a las que dan lugar las numerosas celebraciones festivas y familiares de nuestra región.”

(José Miguel Lamalfa Díaz)

 

El solo en esta ocasión viene de la mano de Julio Merino Velasco.

 

1.      Arriba los gananciosos. Hermanos Cianca Peña. Letra Felipe y música Francisco Javier.

 

De un humilde pero hermoso pueblo cántabro, la aldea de Vargas junto al histórico Castañeda, son naturales dos hermanos de recia tradición y exquisita sensibilidad popular y artística. Felipe y Francisco Javier Cianca Peña han sido capaces de crear letra y música entrañable y tradicional que ameniza y exalta nuestro deporte autóctono ancestral, el juego de los bolos.

El título que encabeza la creación, Arriba los gananciosos, es evocador y nos retrotrae al eco que, en las tardes de domingos y fiestas de guardar, resonaba desafiante por los corros o boleras de toda nuestra geografía regional. Sin la inspiración creativa de estos dos hermanos aún estaríamos huérfanos de un himno, tan descriptivo en detalle, de este deporte nacional tan nuestro, practicado por chicos y grandes desde que nos sentimos capaces de hacer llegar la bola hasta la caja.

      El Coro Ronda Altamira, que venía interpretando fielmente, casi con veneración, música y letra de sus legítimos autores, cuenta con el permiso expreso de éstos para seguir interpretando, grabar y difundir libremente, tan hermosa creación. Lo hace con expreso y reconocido agradecimiento. ¡Bien por los hermanos Cianca, va por vosotros!: Qué serena está la tarde… es el juego de los bolos una fiesta entre mis gentes.

 

      Los solistas que en esta ocasión realizarán los solos serán Manuel Berasategui Muela y José Ignacio Gutiérrez Saiz.

 

1.      Los mozos de Brañosera. Popular.

Ya vienen los segadores, piensan en los sus amores...

A la siega me voy madre, para mi ya ganaré…

Los segadores van a la siega, la mi morena sola se queda…

 

Amanece y en la madrugada el repique, que armonizan los tarugos de las albarcas por la calleja, despierta el ligero sueño a la moza enamoradiza que presiente la llegada de los segadores temporeros. Esta recia tonada de autor desconocido exalta con justicia la labor de emigración temporera de jóvenes montañeses de unas comarcas a otras para ganar el sustento familiar.

Nuestra región recobró con la autonomía muchos rasgos de su ancestral carácter de recio pueblo histórico de los antiguos laboriosos y guerreros cántabros, pero sin recobrar los amplios límites de su geografía, que se extendía por los márgenes del este, sur y oeste a tierras hoy vascas, castellanas y asturleonesas. El histórico primer municipio de Brañosera fue cántabro por derecho propio. A él se dedica por autor desconocido, tal vez el anónimo pueblo sea el creador, esta bella y recia tonada de labores que magistralmente describe y exalta con letra y hermosa música la tarea de la siega llevada a cabo por mozos temporeros que, mientras desarrollan su tarea, llenan de vida, ilusión y honda esperanza al pueblo entero, pero sobre todo a las mozas del lugar que los ven marchar con el corazón herido por un amor recién nacido.

 

1.      Virgen de la Luz Bendita, “Santuca” querida. Letra de Rafael Gutiérrez Barreda y Composición musical de José María Campos Chico.

… Liébana entera embelesas y escalan ante tu ermita para cumplir sus promesas.

Tu eres faro, luz y guía desde tu alta atalaya para servir de vigía donde el lebaniego vaya…

Eres Virgen peregrina allá por la primavera, todos los años caminas por toda Liébana entera.

En buena hora apareciste toda plena de virtud, todo el valle te venera, Virgen Santa de la Luz.

 

Poder interpretar esta hermosa romanza, que ha de constituir un himno entrañable, en su modesta ermita, a 1.500m. de altitud en la falda oeste de la sierra de Peñasagra, a los pies de la imagen chiquitina y galana de alabastro, es un privilegio celeste que nunca agradecerá bastante el ferviente devoto de la “Santuca”. Este coro es el único que ha gozado de tal favor hace pocos años en su fiesta mayor el día ocho de septiembre y, en la procesión más larga de España en fecha tradicional, el 2 de mayo de este año 2011 ha tenido el privilegio de ofrecérsela con fervor al finalizar la Eucaristía en Santo Toribio y al iniciar el Santo Rosario en la Iglesia parroquial de Potes.

Suena a plegaria, no exenta de emoción, la letra y la música entrañable nacida de la misma entraña de la propia agrupación y de la singular comarca lebaniega: José María Campos Chico, es autor de la música y Rafael Gutiérrez Barreda, natural de Lamedo, proporcionador de la sugestiva letra. Ambos parecen gozar de sublime inspiración como si de excelsos trovadores de la Virgen se tratara.

Nos atrevemos a augurar que, tras su publicación, acabará siendo cantada a lo largo de los años por muchos devotos de dentro y fuera de la comarca lebaniega, pudiendo sentirnos muy satisfechos de haberlo propiciado con nuestra modesta labor artística y cultural.

 

Los solos de este Himno a la Virgen de la Luz vienen de la mano de Manuel Martínez Escudero, Julio Merino Velasco y nuestro joven director José Ramón Ibáñez Casares, rindiendo este último un sentido y sincero homenaje de esta forma a su querida abuela Delfina, natural de Cucayo (Vega de Liébana) y fiel devota de la “Santuca”.

 

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