ESTAS MARZAS TAN NUESTRAS

    Hace ya algún tiempo, en un rincón de Cabuérniga, aparecieron en una revista del lugar, algunas "Alusiones a nuestro folklore", inspiradas en observaciones recibidas de seiscientos diez jóvenes de ocho Institutos de Bachillerato en aquel tiempo, de Cantabria, que ponían de manifiesto el alto grado de reflexión del que los encuestados hacían gala. Yo me había comprometido a hablar, tras el análisis de las aportaciones recibidas, de un tema que me parecía de interés, a pesar de la escasa resonancia por entonces de la costumbre, pues de una costumbre tradicional se trataba: LAS MARZAS.
    Hoy, justo es decirlo, algo ha cambiado. Medios de comunicación, instituciones, sociedades públicas y privadas, asociaciones culturales, se hacen eco y apoyan la actividad con ánimo renovado. Algún estudio serio ha aparecido aclarando algunos aspectos de estos "rituales y prácticas festivas".
    Pero me siento, como entonces, en la necesidad de retomar las palabras que dirigí en compromiso a aquellos jóvenes bachilleres. Palabras hoy casi fielmente y nuevamente impresas, recogiendo expresión de algunas leyendas de las propias MARZAS, en esta ocasión, para todos. No es añoranza de tradición. Sí, quizás, insistencia en algo que mi conocimiento no tiene aún del todo resuelto.
    Digamos que la palabra "MARZA" nos aproxima al mes de la misma denominación "marzo", término que a su vez se hace provenir del nombre "Marte", dios de la guerra en la mitología clásica. La palabra ha quedado para designar, en nuestra tierra, las coplillas que una tradición, a pesar de todo poco estudiada y conocida en su "origen", todavía, se ha obstinado en dedicar a la llegada del mes de marzo. Estas coplillas variadas, arropadas en melodías sencillas que algunos se han atrevido a tildar de "monótonas", pero en todo caso entrañablemente populares, viven aún entre nosotros y se hacen realidad todos los años al finalizar el mes de febrero. En numerosos puntos de nuestra geografía, grupos de mozos de nuestros pueblos, extendida ya en la actualidad la celebración a grupos de no tan mozos, intentan desperezarse del largo invierno, abriéndose en abanico de voces de alabanza al mes en que la naturaleza empieza a florecer, símbolo y realidad a un tiempo de nueva vida.
    Decir más de las MARZAS sería iniciar un recorrido casi interminable por obras de autores y nombres que desde Marcelino Menéndez Pelayo, de José María de Pereda, Amós de Escalante, Tomás Maza Solano, Duque y Merino, García Lomas, Sixto Córdova y Oña, por no citar más que a algunos, hasta Antonio Montesino, han hecho loas, estudiado o reflexionado sobre las mismas.
    Las encuestas decían entonces que las MARZAS se habían oído en Udías, Cabuérniga, Ribamontán al Mar, Soba y comarca, Gibaja, Campoo, Valderredible...
    ¿Seríamos hoy capaces de precisar una aproximación?
    Quizás se ha perdido entre nosotros irremisiblemente el sentido de la transmisión directa que de padres a hijos, de abuelos a nietos, de mayores a jóvenes, ha hecho llegar hasta nosotros la gran sabiduría del Universo. Con todo, desvelando un pequeño secreto, diré que me vería inmerecidamente recompensado, si alguien algún día, tras la lectura de estas líneas compartidas, sintiera iluminarse en ilusión presente "su" pasado, escondido en los detalles más callados de nuestra tradición.
    ¡FELIZ RONDA DE MARZAS, febrero de 2003!

JML

ENTREGA DE LAS MARZAS
    El Coro Ronda Altamira de Santander, bajo la dirección de D.José Miguel Lamalfa Díaz, hizo entrega el pasado viernes día 21 de marzo de 2003 a las 13 horas en los comedores de la Cocina Económica (Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul) de lo recaudado por la agrupación en el recorrido de los cantos de Marzas por las calles de Santander.

    El Presidente del Coro, D. Antonio Roca, hizo entrega a Sor Estela de lo recaudado por el Coro y de la aportación de la AA.VV de Juan XXIII (en total 451 €) así como de los 150 € de la AA.VV de Dávila Park.

    Días antes el Coro entregó a dicha institución lo aportado por la cadena de alimentación LUPA, que todos los años coopera con el Coro.


    Nuestra agrupación hizo un pequeño concierto a la hora de la comida en los comedores del ya citado centro para la gente que allí se encontraba.