MARZAS EN CLAVE DE MOZART, LAS DEL 2006
    Instrumentos de cuerda, violas, violines, violonchelos y contrabajos, van invadiendo con parsimonia el amplio y cálido escenario.
    En la calle, el ruido de gentes envueltas en ropa de abrigo dan vida al invierno que este año ha traído el más corto febrero. Un timbre agudo de voces casi imperceptibles va haciendo acto de presencia en la plaza del Consistorio, poniendo una nota de color en el ambiente.
    Son ahora instrumentos de viento los que hacen su aparición y buscan su espacio preciso. Lo conforman esta vez una flauta, por más señas, travesera, dos oboes, dos clarinetes, una pareja de fagotes, dos trompetas, y un par de trompas al fondo. ¿Qué más falta para empezar?
    En la plaza agranda el grupo. Se mezclan voces de bajo, de barítono y de tenor. Unos hablan del Barça y del Madrid a un tiempo, otros del tute del viernes en el bar de la Estación, o incluso del tiempo, que hace y no hace, propicio para la ocasión.
    Ocupa por fin su sitio el timbalero de turno. Se prevé función solemne. Y se oye de improviso una masa confusa de zumbidos de cuerdas al aire. se ha creado una atmósfera sonora densa y discordiante. Afina la orquesta el pulso. Todo queda de pronto en silencio. La sala se hace expectación...
    El reloj de la ciudad da las campanadas de las seis, y su carillón entona el Eres alta y delgada, en cadencia vespertina. Ya el grupo de cantores se ha hecho compacto. Ha igualado, con brazos abrazando hombros y en círculo la figura, sus voces rudas y potentes. Todo está listo. ¿A qué esperamos?
    De pronto hace su entrada el Director. El público irrumpe en aplausos. La batuta se yergue imponente. Suena un Allegro vivace, le sigue un Andante cantabile, ofrece la orquesta un Minuetto allegro y termina con un molto allegro Finale. Ha entrado la magia en escena. Ha sonado para siempre "Júpiter", en do mayor de Mozart ¿por qué no? Hace 250 años nació en Salzburgo el genio. Hoy su música es él. ¿Qué tal?
    La noche se echa encima. La ronda a iniciado su marcha ya a golpe de palo pinto. Suena en el asfalto la albarca y se oyen voces de "buen dao" tras la marza invernal que anuncia primavera, repetida año a año sin descanso. Va en aumento el cesto del pan y también el bolso para el dinero. De repente aparece en el firmamento una estrella en tono de mi bemol mayor. ¿Qué pintará este año trenzando la ronda esa pícara sonrisa de Wolfgang Amadeus Mozart?
    Será un guiño de la historia, digo yo.

Salzburgo 1756: Johannes Chrysostomus Wolfgang Theophilus Mozart
Santander 2006: Coro Ronda Altamira

JML