MARZA MARINERA ROMANCEADA

¡ Al oído, al oído,
damas y doncellas:
escuchar las marzas
de la mar serena !:
Blanca era la nave
como la azucena,
blanca era la nave
que dice la leyenda
que de aguas de Holanda
trajo una princesa,
tan linda y tan rubia
que hubo quien creyera
que más que una virgen
era una sirena.
De amor cien marinos
la hicieron promesa
y espadas batieron
ante su belleza,
y todos su mano
de nácar desean.
Con el más gallardo
casó la doncella,
y ricos bateles
dice que la dio en prenda:
el casco de plata
las velas de seda
y entre remos de oro
bogando la lleva.
A una linda moza
que asoma a la reja,
un galán la colme
de gustos de reina,
y que de corales le dé
una pulsera,
pulsera cuajada
de conchas y perlas,
y que de su nave
capitana sea,
la lleve consigo
a lejanas tierras
y en barcos de oro
la tenga por dueña.
¡ Oiga la doncella
lo que fue su gracia
con el rostro alegre
y su mano franca !