Arcana, Solsticial, Universal "Noche de San Juan"

Coro Ronda Altamira en la Ronda de la Noche de San Juan

"Vuelve el sol en aparente juego de luz y sombra a marcar con su fuego ignoto un nuevo solsticio de verano o vernal en Trópico de Cáncer, nuestro hemisferio boreal, norte o septentrional.

    Torna la ronda de amor, círculo anual, a recorrer las calles, callejas, avenidas y plazas de la ciudad, a llenar de canciones los rincones más profundos del humano sentir, de la tradición más ritual, integrándose, como es costumbre ya, en el simbologismo de lo más sagrado del pueblo.
Es la Noche de San Juan.

    En estas fechas que inician ciclo anual del verano, emerge con fuerza y reclama nuestra atención el arcano de la Naturaleza, del Universo, más aún, de nuestra propia existencia. Y acudimos a su llamada haciendo del conjuro rito significante en que celebramos al Sol en el fuego de las hogueras, a la luna en los aquelarres y reuniones nocturnas de seres fantásticos de poderes desconocidos (<caballucos del diablo>, Culebre o dragón de Santullán), a los astros en su confluencia solsticial que señala inexorable la fecha precisa, a la naturaleza en la virtualidad de sus fuerzas más secretas escondidas en las aguas de sus mares (tomar las nueve olas, el baño), de sus ríos y sus arroyos, de sus fuentes y sus manantiales (beber agua, regar, introducir objetos), de sus escarchas y sus rocíos mañaneros (recoger la rociada), o en sus plantas y sus diferentes hierbas de virtudes curativas curativas (enramadas de álamo, de árbol de vereda o de laurel para colocar en balcones y ventanas, el corazoncillo del diablo o hipérico, la hiedra, el helecho macho, la verbena, la velosilla u oreja de ratón, el abrótano o artemisa cuyo nombre comparten divinidades de la mitología griega, la avena, el tomillo, el romero, la flor de malva, la flor del saúco  que nos refiere Manuel Llano...).

    Conjuro y rito, canción en la ronda, que hacen de la fiesta una mágica e irrepetible <noche de lumbre y amores>, de búsqueda y recogida del <trébole> el de las cuatro hojas, símbolo y representación de la siempre ansiada y <¡ay!> tan oculta felicidad
"