CANTABRIA, SÍMBOLO DE LA CRUZ, 2006. LIÉBANA TIERRA DE JÚBILO
    Es alegre el lema esculpido en la hermosa pulsera rojiblanca que vocea al mundo el Año Santo Lebaniego, el primero de este recién estrenado sigo XXI.
    El guiño festivo del Coro Ronda Altamira de Santander en esta tarde-noche "sanjuanera" 2006, celebrando el solsticio vernal, no podía tener otro inicio. Estaba más que cantado: He aquí nuestro saluda jovial a Liébana "picoeuropea", en nuestro Año Santo ordinario, si bien, Año Grande Jubilar: ¡Que viva Liébana entera y en ella, cómo no, nuestra Ronda Sanjuanera!.
    Permítasenos, no obstante, una observación erudita que a Jubilar se refiere, en su expresión Jubileo. Dos definiciones sintetiza para esta voz el Diccionario de la Academia, que se adjetiva Real, tamizadas por el uso en el transcurso del tiempo. La primera en referencia a la "fiesta pública muy solemne que celebran los israelitas cada cincuenta años", y la segunda, propia entre cristianos, como "indulgencia plenaria, solemne y universal, concedida por el Papa en ciertos tiempos y en algunas ocasiones". Es conveniente precisar que el vocablo jubileo nos ha sido legado a través del latín cristiano jubilaeus, voz tomada del hebreo yobhei, y utilizada en esta lengua para designar al "carnero", también al "cuerno del carnero", y en especial a la "trompeta de cuerno de carnero", instrumento con cuyo sonido se anunciaba la gran solemnidad pública de la ley mosaica celebrada cada cincuenta años en la antigüedad judía, con ocasión de la cual se perdonaban penas y deudas. A lo largo de la Edad Media, la palabra desarrolla su significado de "indulgencia plenaria concedida por el Papa a intervalos regulares de tiempo -el Año Jubilar Lebaniego se celebra el año en que la festividad de Santo Toribio, día 16 de abril, cae en domingo-, o con ocasión de acontecimientos religiosos importantes". La forma latina jubilaeus, que se esperaría jobilaeus por efecto del hebreo yobhei, se explica, debido a la atracción ejercida por la palabra latina jubilare, de pronunciación parecida, y que significaba "lanzar gritos", y especializada en la lengua de los cristianos, "lanzar gritos de gozo", "cantar en la alegría", produciéndose, más que probablemente, en el uso conjunto de ambos términos, un intercambio semántico entre ambas palabras.
    Esto nos permite certificar así, sin temor a equivocarnos, este Año Santo Lebaniego, como Año de Jubileo y remisión y, ¿cómo no?, de Júbilo, con perdón.

JML